El Centro Histórico de La Habana
El Centro Histórico de La Habana, conocido también como La Habana Vieja, aunque solo ocupa el 50% del municipio con igual nombre, es un lugar mágico que guarda 500 años entre sus calles y edificios. Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1982, junto a su sistema de fortificaciones, este pequeño territorio con poco más de 2 kilómetros cuadrados alberga 3,370 construcciones de valor incalculable.
De villa amurallada a ciudad abierta
San Cristóbal de La Habana fue la primera Villa de Cuba que adquirió una fisonomía propiamente urbana. De la Пласа-де-Армас partieron los primeros caminos que, en dirección sur, bordeaban la irregular línea de la costa. La trama quedó configurada por manzanas de formas y tamaños variados, calles estrechas y torcidas, que no respondían estrictamente a los dictados de las Leyes de Indias. Este trazado, a su vez, creció a partir de varias plazas y plazuelas, cada una con funciones específicas para el desarrollo de la vida colonial. Su carácter policéntrico y descentralizado distinguió a la ciudad desde sus orígenes, y es que nunca se concibió un espacio donde coincidieran los poderes representativos de la sociedad.
El aumento poblacional y el auge económico motivaron que, ya en el siglo XVIII, el crecimiento de la Villa desbordara el estrecho recinto de las murallas, cuya demolición se inició a mediados del siglo XIX, y aún hoy se puede ver un fragmento de ellas cerca a la Estación Central de Ferrocarriles. Comenzó entonces el desarrollo de un área urbana diferente, con vías más holgadas y edificaciones de mayor tamaño.
Para los amantes de la arquitectura habanera
Dominada por estilos arquitectónicos tan variados como el el hispano-mudéjar, el barroco habanero, el neoclásico y el rico eclecticismo, junto al art nouveau y art déco, hasta la incorporación del movimiento moderno y postmoderno, el Centro Histórico habanero posee una visualidad que resulta cuanto menos atractiva. El colorido de sus fachadas, el ritmo que imprime la medianería, el vuelo de los balcones y cornisas, las elaboradas rejas, los vibrantes claroscuros que producen las columnas, sin dudas enriquecen la imagen urbana del conjunto.